La leche materna es el alimento ideal para el crecimiento y la salud del bebé durante su primer año de vida.
Está compuesta por nutrientes fundamentales y no hay otro alimento tan idóneo para que un niño crezca sano, protegiéndolo de las enfermedades más comunes de la infancia (diarrea, infecciones respiratorias y urinarias, alergias, enfermedades infecciosas) y desarrollando una importante acción protectora frente a la obesidad, la hipertensión arterial, la arteriosclerosis, la anemia y la caries dental. La leche materna es un alimento fácilmente digerible, por eso los niños alimentados con leche materna no sufren casi nunca de estreñimiento. Además satisface rápidamente el hambre y la sed del niño y sobretodo siempre está a su justa temperatura.
Composición. El desarrollo intelectual del niño. La salud de la madre
Composición
La composición de la leche materna varía en base a diversos factores para dar la máxima respuesta a las exigencias del bebé. Al final de la toma la leche contiene un número mayor de proteínas y grasas respecto al inicio, por tanto la leche que en un principio era aguada se convierte en densa y cremosa (más saciante). Naturalmente el cambio de la leche varía de una madre a otra y es por eso que algunos niños reciben lo que necesitan en cinco minutos y otros en diez minutos o más. Esta variabilidad es propia de la leche materna que no tiene la leche artificial (siempre invariable de sabor y concentración).
Los nutrientes principales de la leche materna son:
El desarrollo intelectual del niño
En la leche materna existe una mayor concentración de DHA (docosahexanoico) con respecto a la leche artificial. A esta sustancia lipídica se le ha atribuido el efecto potenciador de la funcionalidad de las vías nerviosas. Por tanto el sistema nervioso central de los niños que toman el pecho debería ser más rico en DHA respecto al de los niños que toman biberón. Los primeros, según algunos estudios, tendrán una mejor función visual y un cociente intelectual superior. Sin embargo estos estudios no carecen de escepticismo: también el ambiente y no sólo la dieta, desarrollará las diferencias entre un niño alimentado con leche materna y un niño alimentado con leche artificial.
La salud de la madre
Dar el pecho facilita perder el peso que se ganó durante el embarazo: las grasas acumuladas durante la gestación son utilizadas para producir la leche. Algunos estudios documentan también que dar el pecho previene el tumor de mama. El benéfico efecto, sin embargo, es débil, y se limita al tumor que aparece antes de la menopausia. También protege a la mujer de la osteoporosis de la vejez y en particular de una complicación de ésta, la fractura del cuello del fémur. El esqueleto de la mujer se debilita durante la lactancia por el aumento de la necesidad de calcio, sin embargo, con el tiempo, una vez finalizada la lactancia, la mineralización ósea se restablece.